“El mundo moderno es aquel, en el que la información sustituye a la naturaleza” Gílles Deleuzes
Como bien sabemos las generaciones Colombianas actuales tienen la dicha o la desdicha de llamarse hijos del mundo, web, virtual o ciber, lo que genera que cada vez más en el país se incremente la preferencia por este medio de comunicación y entretenimiento, que según los últimos estudios realizados por la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, en Colombia, la penetración del uso de internet ascendió a 38,5% de la población en el último año, llegando a la cifra de 17 millones de personas en el territorio Colombiano.
Aunque no es un fenómeno exclusivo de Colombia desde la invención de la internet y más específicamente desde la imprenta, las sociedades se han enfrentado a un sin número de modificaciones en sus costumbres y en sus dinámicas sociales, políticas y económicas, que en el caso de Colombia no han sido la excepción, teniendo en cuenta que es un medio que no llego desde sus inicios a nuestra nación y que por ataduras principalmente económicas se ha venido desarrollando no hace menos de 20 años.
Pero ahondando en el tema de la comunicación y más especialmente en los medios que en el país se utilizan para la difusión de la información, es importante mencionar que como en cualquier parte del mundo, la internet ha logrado arrebatarle el protagonismo uno a uno, a todos los procesos comunicativos que durante mucho tiempo se realizaron por medio tangible y material y que hoy, son reducidos a un simple movimiento de nuestro dedo índice. Es así entonces como; la radio, los impresos y la televisión han venido, en ocasiones, siendo usurpadas por el internet, pero también, hay casos en los que la han convertido en aliada estratégica en su mayoría de maniobras de mercadeo.
“La gente tiene acceso a una cantidad y profundidad de información inimaginable anteriormente” esta frase tomada del video Epic, ¿Cómo será la Internet hacia el 2015?, es la mejor expresión que en nuestros días puede definir lo que constituye la información y la comunicación para el mundo, un mar profundo y una cantidad enorme de material virtual, que en el mejor de los casos contribuye para bien en los procesos cotidianos de los seres humanos y que como en muchos casos conocidos, solo genera más disparidades y conflictos, pero que de una forma u otra siguen generando la integración y la interacción por la que tanto la humanidad clama.
“La Internet no sustituye a la ciudad -tampoco a la realidad-. Puede ser recurso para acercarnos a otras ciudades e incluso aproximarnos a la ciudad donde vivimos, o para paliar -nunca remediar- algunas de sus insuficiencias”, esta afirmación que hace el autor Raúl Trejo Delarbre en su ensayo “Internet y sociedad urbana”, es tal vez el utópico moderno para la internet, una internet que soñamos útil para todo ser humano y para cada uno de los procesos en los que este pueda estar inmerso, por eso pensar en este gran fenómeno virtual como un aliado, que sume más de lo que reste, sería la meta que en algún momento quisiéramos cruzar.
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